sábado, 23 de noviembre de 2024

TE RECORDARÁN POR LO QUE NO HICISTE

Sí, aunque seas una persona atenta y siempre intentes ser un buen amigo de tus amigos, llegará un día en el que, por algún motivo, no puedas cumplir con el ritual de agradarles. En ese momento distinguirás a las personas que tienes a tu alrededor en tres categorías:


La primera serán las personas que son capaces de comprender la esencia de las cosas y que han recibido tu cariño y atenciones de forma consciente. Esas personas sabrán entender cuando tú les necesitas, aunque no lo digas, porque saben que tú no eres una persona roñosa con tus atenciones hacia los demás. «Sí mi amigo no está conmigo ahora, es que no puede o porque me necesita» está será su conclusión sin buscar excusas.

La segunda te pedirá explicaciones, pero puede que no sea con mala intención, simplemente porque hay personas que son incapaces de prestar atención a los demás, su universo se mueve en un centímetro a su alrededor. Pero una vez entienda que tú no puedes darle lo mismo que dabas hasta ese momento, seguirán su camino sin ti. Déjalos ir, no te enredes en relaciones que solo están dispuestas en los buenos momentos.

En cambio, hay un tercer tipo de personas que nunca aceptarán que tú dejes de darles atención y que se ofenderán cuando dejes de darles lo que hasta ese momento les has dado. Da igual que sea mucho o que sea poco, ellas se consideran con todo el derecho a que sigas aportando lo que aportases a esa relación y, el primer día que no lo hagas, te señalarán y te mostrarán su escarnio públicamente de lo mala persona que eres. Esta persona se encargará de que se te recuerde, no por todo lo que has dado durante años, sino que te recordarán por lo que NO hiciste aquella vez.


Pero no debes ser roñoso demostrando tus sentimientos o ayudando a las personas que aprecias; solo sé tu mismo. Hay mucha más gente buena que mala, y aunque la vida te va a dar alguna sorpresa que otra, no por eso debes encerrarte en ti mismo. Eso sí, tienes que estar preparado para poder deshacerte de las personas que piden y no dan, porque esas personas no deben estar en tu vida. Aprende a caminar sin complejos, sé honesto con los demás, pero sobre todo sé honesto contigo mismo. Puede que esa persona que te reclama, esté en su mal momento y solo sea su grito de ayuda; si no es así, déjala.

Hoy os voy a hablar de un clásico. Ya os he hablado de otro libro de Matilde Asensi, y hoy voy con otra de sus novelas que me ha apasionado. Esta vez se trata de «El último Catón», es una obra maestra del año 2001. Es una novela de ficción en la que, desde el archivo secreto de la ciudad del Vaticano, la hermana Ottavia Salina, paleógrafa de prestigio internacional, se enfrenta a un extraño enigma: descifrar los tatuajes aparecidos en el cadáver de un etíope. Con la ayuda de un capitán de la guardia suiza y un arqueólogo de Alejandría, Ottavia tendrá que descubrir quién está detrás del robo en las iglesias de todo el mundo de las reliquias de la Vera Cruz. Siete pruebas basadas en el purgatorio de la Divina comedia de Dante Alighieri tienen las llaves para abrir las puertas. La expiación de los siete pecados capitales se realizará en las siete ciudades que ostentan la fama de practicarlos: Roma por su soberbia, Rávena por su envidia, Jerusalén por su ira, Atenas por su pereza, Constantinopla por su avaricia, Alejandría por su gula y Antioquía por su lujuria.



Además, revisando mi libro, he encontrado la nota de la persona que me lo regaló, mi mujer. Esta nota es casi tan buena como la novela. Fue un regalo de cumpleaños, y dice:


domingo, 10 de noviembre de 2024

EL AGUA

Tan necesaria para la vida y tan cruel a la vez. El agua es solo eso: agua. No tiene ni buena ni mala intención, ni prejuicios morales. Da de beber al rico y al pobre y, cuando se lleva una casa por delante, tampoco distingue entre las características de quienes habitan en ella. El agua en sí no es mala ni buena, es solo agua, y estos días se habla mucho de ella. Sin embargo, a los valencianos les ha hecho mucho daño el agua, aunque lo que más les molesta no es el agua en sí, sino la forma de actuar de las personas que deben ayudar a prevenir y superar lo que ha hecho el agua.

Algún día se sabrá, o no, qué pasó el día 29 de octubre en Valencia. Es pronto para acusar (aunque hay muchos culpables), pero la prudencia es una buena consejera en estos momentos. A mí, lo que realmente me molesta, es que hay muchos que saben que son culpables e intentan que otros carguen con su culpa. Son incapaces de pedir perdón y, sin pedir perdón, nadie perdona. Hay muchos intentando encontrar a quien cargarle su culpa, pero la verdad es que es pronto para buscar culpables. Ahora es momento de ayudar, de dar sin necesidad de que nadie pida.

No hay que poner plazos, no hay que tener prisa, ahora hay que ayudar, pero no solo ahora, porque esto va a ser muy largo. Hay 70 pueblos afectados, y en 32 de estas localidades los daños se consideran "severos o muy graves”. Más de 840.000 habitantes están afectados, lo que representa el 32% de la población total de la Comunidad. Más de 54.000 empresas han sido afectadas y más de 350.000 trabajadores han perdido su lugar de trabajo. No se va a solucionar en un mes, ni en un año; en el momento en que deje de ser noticia, todos nos olvidaremos y pasará como en La Palma, donde los que se quedaron sin casa viven en una caravana.



Los municipios que han sido más afectados, según los datos que hay hasta el momento, han sido: Alaquàs, Albal, Aldaia, Alfafar, Algemesí, Benetússer, Catarroja, Llocnou de la Corona, Massanassa, Paiporta, Picanya, Sedaví, Utiel y el barrio de La Torre de la ciudad de Valencia. Para que nadie se olvide, lea otra vez la lista; me juego mi colección de canicas a que, dentro de cuatro meses, ya nadie sabrá dónde están Sedaví o Alfafar. Que nadie le eche la culpa al agua, el agua no es buena ni mala, es solo agua. Mirémonos en el espejo y seamos valientes, pregúntale al del espejo cómo puedes ayudar y no busques una excusa, solo hazlo.

Otra cosa que es muy importante es algo que decía mi padre: «Muchas veces la mejor forma de ayudar es NO MOLESTAR». En Valencia no necesitan a nadie que vaya a hacerse fotos o a pasear entre el desastre; necesitan manos, necesitan ideas, necesitan coordinación y oídos que escuchen para después actuar. «Si no tienes nada que hacer, no vayas a hacerlo allí». «Si estás dispuesto a hacer, no lo dudes, ve allí».

Mi solidaridad con todos los valencianos, con sus familias y con los que hacen que el sol brille en esa bella tierra.

La meua solidaritat amb tots els valencians, amb les seues famílies i amb els quals fan que el sol brille en eixa bella terra.


La perfección es aburrida: El derecho a escribir mal pero con sangre

Vivimos en la era de la síntesis perfecta. Hoy, cualquier persona puede sentarse frente a una pantalla, teclear tres instrucciones y obtener...

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