Hoy es un día especial, hoy cumplo cuarenta maravillosos años casado con la misma mujer. Muchos pensarán que vaya vida más aburrida, otros que ya tiene mérito, y cada uno tendrá su opinión particular, normalmente, según le haya ido a cada uno su experiencia en pareja. Yo puedo aseguraros que han sido los mejores años que podía imaginar y si se pudiera, volvería a repetirlos sin ninguna duda.
Puede que la costumbre haga mucho daño a una relación, por eso hay que estar en constante desafío de la rutina, hay que darle el punto exacto de modificar hábitos y costumbres para sorprender a tu pareja y que no termine por dormir a tu relación.
No obstante, la elección de pareja no es una cuestión únicamente de gustos, en nuestra elección también intervienen factores primitivos y evolutivos que forman parte de nuestra raíz biológica y psicológica. Estos factores se van transformando por muchas circunstancias ambientales y sociales, que obedecen o se influencian por lo que vemos y experimentamos en nuestro entorno cotidiano.
Por otro lado, nuestra sociedad cada día es más exigente con la forma de relacionarse en pareja, nuestro esfuerzo en tener los mismos gustos y la misma forma de entender nuestra relación van cambiando hacia el individualismos dentro de la pareja. No queremos renunciar a nuestra «libertad» individual para crear la libertad de la pareja, renunciamos a la satisfacción que produce comprender y ser comprendido. La esencia de la pareja la definió muy bien Antonie de Saint-Exupery cuando dijo: «Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección».
Nuestra obstinación en buscar los defectos de nuestra pareja, en lugar de las similitudes y virtudes, hacen que cada vez se rompan más parejas y se fracase mucho más en las relaciones. Muchas veces, obedecemos a la experiencia de la relación de nuestros progenitores, buscando la similitud de nuestra relación con la que ellos mantenían. De unos padres cuya relación fracasó, buscamos los mismos defectos en la que nosotros mantenemos.
Cuando iniciamos una relación, depende de nuestra situación mental y el momento en el que escogemos nuestra pareja y nos condiciona a definir lo que buscamos. Unas veces queremos que sean iguales a nosotros y que acepten todos nuestros deseos, buscamos a alguien que no entre en debates ni discusiones con nosotros. Otras veces, lo que buscamos es alguien que nos complemente, que sea capaz de activar nuestras mejores características y nos animen a seguir nuestro camino juntos y admitimos que puedan ver otros puntos de vista que nos ayuden a mejorar nuestros defectos. Pero a veces exageramos sus virtudes para convencernos de que es la persona perfecta para autocomplacernos y huir de lo que nadie quiere, la soledad y esa relación estará condenada al fracaso.
Bueno no os aburro hoy más con mis pensamientos. hoy no voy a recomendar ningún libro y a partir de ahora las entradas en el blog serán quincenales para dedicarme a la novela que estoy escribiendo. Pero os dejo un pequeño video con una canción que tiene letra mía y música de la AI, espero que os guste...









