sábado, 21 de septiembre de 2024

LA PAREJA PERFECTA

Hoy es un día especial, hoy cumplo cuarenta maravillosos años casado con la misma mujer. Muchos pensarán que vaya vida más aburrida, otros que ya tiene mérito, y cada uno tendrá su opinión particular, normalmente, según le haya ido a cada uno su experiencia en pareja. Yo puedo aseguraros que han sido los mejores años que podía imaginar y si se pudiera, volvería a repetirlos sin ninguna duda.

Puede que la costumbre haga mucho daño a una relación, por eso hay que estar en constante desafío de la rutina, hay que darle el punto exacto de modificar hábitos y costumbres para sorprender a tu pareja y que no termine por dormir a tu relación.



No obstante, la elección de pareja no es una cuestión únicamente de gustos, en nuestra elección también intervienen factores primitivos y evolutivos que forman parte de nuestra raíz biológica y psicológica. Estos factores se van transformando por muchas circunstancias ambientales y sociales, que obedecen o se influencian por lo que vemos y experimentamos en nuestro entorno cotidiano.

Por otro lado, nuestra sociedad cada día es más exigente con la forma de relacionarse en pareja, nuestro esfuerzo en tener los mismos gustos y la misma forma de entender nuestra relación van cambiando hacia el individualismos dentro de la pareja. No queremos renunciar a nuestra «libertad» individual para crear la libertad de la pareja, renunciamos a la satisfacción que produce comprender  y ser comprendido. La esencia de la pareja la definió muy bien Antonie de Saint-Exupery cuando dijo: «Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección».

Nuestra obstinación en buscar los defectos de nuestra pareja, en lugar de las similitudes y virtudes, hacen que cada vez se rompan más parejas y se fracase mucho más en las relaciones. Muchas veces, obedecemos a la experiencia de la relación de nuestros progenitores, buscando la similitud de nuestra relación con la que ellos mantenían. De unos padres cuya relación fracasó, buscamos los mismos defectos en la que nosotros mantenemos.

Cuando iniciamos una relación, depende de nuestra situación mental y el momento en el que escogemos nuestra pareja y nos condiciona a definir lo que buscamos. Unas veces queremos que sean iguales a nosotros y que acepten todos nuestros deseos, buscamos a alguien que no entre en debates ni discusiones con nosotros. Otras veces, lo que buscamos es alguien que nos complemente, que sea capaz de activar nuestras mejores características y nos animen a seguir nuestro camino juntos y admitimos que puedan ver otros puntos de vista que nos ayuden a mejorar nuestros defectos. Pero a veces exageramos sus virtudes para convencernos de que es la persona perfecta para autocomplacernos y huir de lo que nadie quiere, la soledad y esa relación estará condenada al fracaso.

Bueno no os aburro hoy más con mis pensamientos. hoy no voy a recomendar ningún libro y a partir de ahora las entradas en el blog serán quincenales para dedicarme a la novela que estoy escribiendo. Pero os dejo un pequeño video con una canción que tiene letra mía y música de la AI, espero que os guste...



miércoles, 18 de septiembre de 2024

LA CULPA

Ay la culpa, cómo pesa la jodía... menos mal que en casi todos mis errores siempre encuentro un culpable. Buscar y encontrar el culpable de todos nuestros males, es como barrer y meter la basura debajo de la alfombra, no sirve para nada, pero al mirar nos queda muy bonito. Lo malo es que si hacemos eso todos los días, al final se notan los bultos debajo de la alfombra y terminan por salir y llenarlo todo de nuestra porquería de mucho tiempo atrás.


No hay nada que pueda atormentarnos más que llevar el peso de algo que consideremos que es por nuestra culpa. Da igual que nos hayan perdonado, da igual que nadie más lo sepa, da igual que busquemos un porqué, si nosotros en nuestro fuero interno nos sentimos culpables, esa carga nos pesará sobre nuestros hombros durante toda la vida.

La culpa casi siempre es un mal sentimiento, algo que nos produce cambios en nuestro estado, incluido nuestro estado físico, nos hace alejarnos de personas a las que apreciamos, por el simple hecho de pensar que ellas nos señalan como culpables de algo. Nos da vergüenza hablar de ello, nos deja sin fuerzas y abatidos en la mayoría de las ocasiones, nos produce pensamientos recurrentes que nos desafían y perdemos la perspectiva de la realidad, porque muchas veces exageramos nuestra culpa.

Pero por otro lado, hay situaciones en las que nos reprime para no cometer ciertas acciones reprobables, con el pretexto de: «Sí yo hiciese eso, me sentiría culpable toda la vida» y de esta forma también obra algún beneficio ese sentimiento con nosotros. Este sentimiento, es tan poderoso, que necesita que nos podamos sobreponer a él y hablar sinceramente de nuestras culpas, de nada sirve sentir vergüenza de lo que hemos hecho, porque esa vergüenza nos va a impedir seguir adelante.


Muchas veces llegamos a cometer ciertos actos, no por nuestra voluntad, sino porque era lo que tocaba, o nos vemos en situaciones que nosotros no buscamos y una decisión rápida, nos lleva a un error y su consiguiente culpa. Nadie es infalible, a veces después de cometer un error, nosotros mismos nos exigimos mucho más de lo que los demás esperan de nosotros. Otras veces, tenemos en cuenta la opinión de un mero espectador que no sabe nada de nosotros ni de cómo hemos llegado a esa situación y esas valoraciones tenemos que rechazarlas abiertamente, porque de no hacerlo, nos veremos totalmente enfangados por opiniones que no tienen validez ni para nosotros, ni para llegar a una solución de un conflicto o problema.

Permitirme que os hable de uno de mis escritores favoritos, Lorenzo Silva, no he leído todos sus libros, pero casi. Unos me han gustado más y otros menos, pero hoy os hablo de una de sus novelas protagonizadas por Belilacqua, que empezó siendo un sargento de la guardia civil en «El lejano país de los estanques» (1998) y en la que os voy a hablar ya es un subteniente con mucha experiencia, le acompaña su inseparable sargento primero Chamorro, que también empezó con él, siendo una inexperta agente de la guardia civil.



La novela de la que os hablo se llama «Donde los escorpiones» (2016). Esta novela transcurre en la base española en Herat, en ella se ha cometido un crimen que le encargan resolver. En esa base ha aparecido un sargento de infantería degollado con un cuchillo tradicional afgano, lo que apunta a una infiltración de los talibanes, pero la trama da varios giros bajo la magistral pluma de su autor. No voy a contaros más, tenéis que leer ésta o cualquier otra de esta serie de novelas, seguro que os engancha y termináis leyendo todas.

Leed, leed malditos, que el conocimiento está en los libros.

miércoles, 11 de septiembre de 2024

EL MIEDO

El miedo es uno de los sentimientos que la mayoría de las personas hemos sufrido alguna vez, es una emoción de las que se pueden considerar como básicas o primarias, y que hasta el más valiente siente de vez en cuando. Además, gracias a esta emoción, podemos defendernos de ciertos peligros y así valorar el riesgo que estamos dispuestos a asumir.

En primer lugar deberíamos saber que es el miedo, su definición científica: Es una emoción básica y natural, que se caracteriza por experimentar sensaciones desagradables y relativamente intensas ante la percepción de un peligro o daño, ya sea real o imaginario. Se trata de una reacción de alerta producida por nuestro sistema nervioso central, ante un estímulo potencialmente amenazante, y este sentimiento es adaptativo, ya que nos predispone a nuestra preparación ante una situación de riesgo.



Decir también que este sentimiento, no es exclusivo del ser humano, también sienten miedo otros animales, la diferencia es que nosotros no solo sentimos miedo ante un peligro físico, como pueda ser un accidente, una tormenta o una explosión. Aquí radica el gran problema actual del miedo en nuestra sociedad, nosotros podemos sentir miedo al rechazo, a la soledad, al ridículo, a la marginalidad dentro de las estructuras establecidas, etcétera.

El miedo provoca que muchas personas activen mecanismos de defensa ante este estímulo, que les apartan todavía más de la sociedad en la que quieren encajar. Además, la reacción desmesurada ante un estímulo, muchas veces provoca que los síntomas nos provoquen peores consecuencias que el peligro o daño del que nos protegen.

Hay quién piensa que existen personas valientes que no sienten miedo, pero eso es falso, salvo los que padecen una enfermedad llamada mal de Urbach-Wiethe o lipoidoproteinosis, a los cuales la enfermedad les destruye la amígdala, provocando que no experimenten ningún sentimiento parecido al miedo. Para el resto de los mortales, el ser más o menos valiente, supone el saber controlar las emociones de manera más contundente que otras, dando la apariencia de no sentir miedo, pero sí que lo sienten. Hay quien se prepara para las situaciones de mayor riesgo y estrés de forma que cuando las sufren, aunque sienten miedo, saben como sobreponerse. Me refiero a profesionales como policías, bomberos, militares, mineros, electricistas de alta tensión...

Los síntomas del miedo pueden ser de tres tipos: físicos, cognitivos y emocionales. Cuando estos síntomas se reflejan de manera exagerada y disfuncional, se convierten en fobias que provocan una verdadera enfermedad del miedo en las personas. 

Cuando esto sucede es necesario ponerse en manos de un profesional de la psicología que pueda encauzar nuestros sentimientos y mitigar los factores de defensa desproporcionados. De no ir a un especialista de la salud mental, el problema no desaparecerá por si solo, si no todo lo contrario, será cada vez más exagerado y terminará por impedir un desarrollo normal de la actividad social del individuo.

Bueno, por hoy ya vale de pasar miedo. Hoy os voy a hablar de la última novela que he leído, «La novela olvidada en la casa del ingeniero» de Soledad Puértolas, Esta novela es una narración de una narradora, me explico, se encuentra una novela perdida en un desván, que no se sabe si es cierta o una novela olvidada y un escritor la reescribe. Es una novela entretenida, con un argumento que te hace pasar un buen rato, yo la he disfrutado, pero es cortita y me ha durado poco.


Leed, leed malditos que el conocimiento está en los libros.




miércoles, 4 de septiembre de 2024

LA VERDAD

La verdad tiene tantos puntos de vista como habitantes tiene este planeta, a veces incluso muchos más. La verdad no es algo inmutable, ya que dependiendo de nuestro punto de vista podemos razonar nuestra respuesta y ser tan cierta como otra cualquiera, lo malo es que defendemos a capa y espada, no la verdad, si no nuestro punto de vista, sin entender que puede haber personas con distintas sensibilidades y criterios.


Todos porfiamos y debatimos nuestro criterio, pero somos incapaces de escuchar a nuestro interlocutor. A veces, cuando hablo con ciertas personas y observo su expresión mientras les cuento algo en lo que yo creo, solo veo a alguien cargando la escopeta de «SU» verdad, y como rebota en su cabeza: «habla chucho que no te escucho».

La verdad no es universal, alguien puede ver solo una parte de un todo y su verdad ser algo reducido, pero cierto. Más de una persona puede estar hablando de una misma cosa o situación, con argumentos distintos, siendo todos ciertos. El problema no son los puntos de vista, el problema es que muchas veces somos incapaces de compartir nuestra parte del todo, para construir la imagen completa de la verdad.

En ocasiones me pregunto, porqué nos empeñamos en demostrar a los que nos escuchan, que lo que yo digo es para mí la única verdad. Quizás eso sea un error difícil de asumir, porque una vez que los demás dan por cierto como única verdad la que tú has postulado, cuando alguien muestre otra verdad, con todo el aplomo de su lógica y su parte de verdadera, habrás perdido tu credibilidad, y cuando eso se pierde, ya será muy difícil de recuperar.

Hay corrientes que diferencian entre la verdad científica, basada en métodos científicos, que se pueden demostrar por la observación y la experimentación, y la verdad filosófica, que puede definirse como el conjunto de reflexiones sobre la esencia, las causas o sus efectos, sobre todo en relación con la naturaleza y el ser humano. No son antagonistas, y yo pienso, que la una apoya a la otra. Pero lo que realmente me importa, con respecto a la verdad, es poder dialogar con una persona que aunque defienda su verdad, sea capaz de escuchar la mía y ponerse en mi lugar. De la misma manera, cada día intento ser yo el que vaya al terreno del otro a ver su verdad e intentar comprenderla.

Aquí os dejo un enlace a un ensayo de la Universidad de Navarra, titulado: «La búsqueda de la verdad: filosofía y ciencias en Carlos Vaz Ferreira» de Paloma Pérez Ilzarbe. La primera frase es la que me ha impulsado a leer:

«Enseñar a ignorar, si esto se toma sin paradoja, es tan importante como enseñar a saber»

https://www.unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/busqueda-verdad-carlos-vaz-ferreira

Hoy voy a hablaros de una novela del año 2006 que hace poco releí, me parece una novela valiente y apasionada, con una maestría digna del gran historiador que la escribe Alfonso Mateo Sagasta la novela se llama «El gabinete de las maravillas». Solo os voy a contar que es una novela histórica que nos lleva a la época de Cervantes y en ella se trata de resolver el asesinato del archivero del marqués de Hornacho, el cual tiene una deformación sobre la sien derecha, un cuerno que da dos vueltas sobre sí mismo como el de un carnero. La novela te enganchará seguro y disfrutarás desde la primera página hasta la última.


Leed, leed malditos, que el conocimiento está en los libros.


La perfección es aburrida: El derecho a escribir mal pero con sangre

Vivimos en la era de la síntesis perfecta. Hoy, cualquier persona puede sentarse frente a una pantalla, teclear tres instrucciones y obtener...

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