domingo, 22 de diciembre de 2024

LA SOLEDAD

La soledad es uno de los grandes miedos de muchas personas, pero es muy difícil saber si la soledad es un problema complejo o un síntoma de otro problema. ¿Una persona se siente sola porque realmente lo está, o quizás porque, aunque no sea así, ella lo percibe como cierto? ¿Existe la soledad deseada? En caso de que alguien desee permanecer en esa soledad, ¿entra dentro de los parámetros normales de la personalidad o es una consecuencia de algún trastorno?

Tradicionalmente, los motivos por los que se llegaba a la situación de soledad podían ser, entre otros muchos, una ruptura en la relación de pareja que ha tenido un largo recorrido, la muerte de alguien muy próximo o un cambio en el lugar de residencia después de muchos años viviendo en el mismo sitio. Aparte de estos motivos, hay que considerar la dificultad de retomar nuestra forma habitual de relacionarnos con las demás personas, cuando se ha perdido la costumbre de entablar nuevas relaciones y la forma de relacionarse ha cambiado. Estos factores pueden hacernos percibir que no tenemos a nadie con quién establecer la comunicación de nuestros sentimientos más íntimos y, por tanto, sentir que estamos solos.

Actualmente, además de los motivos tradicionales, aparecen otros que han surgido con las redes sociales y la necesidad de la aprobación social. Hay jóvenes y no tan jóvenes que precisan una serie de seguidores, necesitan tener cierta cantidad de «likes» para sentir que encajan en la sociedad; de no ser así, se sienten desplazados y solos en un entorno completamente artificial, pero que es el único donde han conseguido relacionarse. Para los mayores también les afecta la soledad social, pero su red social está tejida de forma muy distinta, es una red mucho más personal.

Desde un punto de vista social, la soledad es cada día más aceptada como uno de los grandes problemas actuales de las personas mayores. La soledad no deseada es un problema que no solo afecta al estado de ánimo, sino que también afecta al deterioro físico, ya que produce una angustia psicológica, que influye en la producción por las glándulas suprarrenales de cortisol, que puede ser uno de los factores que se relacionan con un deterioro cognitivo. La soledad en las personas mayores, además, trae consigo sentimientos de tristeza y aislamiento que aumentan la incapacidad progresiva de adaptación a la vida actual, con situaciones nuevas y complejas.

La soledad y el aislamiento cuando se prolonga a largo plazo, pueden empezar a considerarse como una soledad crónica. Los principales síntomas por los que se puede reconocer este tipo de soledad son los siguientes:
  • El sentimiento de invisibilidad, cuando en los intentos de comunicación o relación eres ignorado.
  • El agotamiento de intentar relaciones sin conseguirlo.
  • Incapacidad de conectar a nivel intimo con alguna persona.
  • Continuos sentimientos negativos de autoestima.
  • El continuo sentimiento de aislamiento, aunque estés rodeado de otras personas.
A pesar de todo, podemos seguir una serie de estrategias que nos pueden ayudar a superar este estado. como por ejemplo:
  • Oblígate a salir de casa, toma el aire y el sol, esto te ayudará a elevar las endorfinas y la serotonina mejorando tu ánimo.
  • Conversa de forma positiva con otras personas, realiza algún tipo de voluntariado o apúntate a algún curso o participa en alguna actividad de grupo.
  • Habla con un terapeuta, con un psicólogo o un profesional de la salud, ellos te ayudarán. La soledad crónica puede provocar daños psíquicos y físicos importantes. Estos profesionales, pueden encontrar un grupo de apoyo de personas con sentimientos parecidos en donde puedes aprender a superarlos.
Por el contrario, la soledad deseada puede ser incluso enriquecedora porque no es lo mismo sentirse solo que querer estar solo. Muchas veces es beneficioso para nuestra salud mental parar, distanciarnos de lo cotidiano y de nuestros problemas y utilizar la soledad como cura de nuestras heridas emocionales. Solo hay que tener la precaución de saber que esa soledad debe tener un periodo concreto y no prolongarse en el tiempo de manera indefinida. De esta forma, será una herramienta que podemos usar siempre que la necesitemos. Es verdad que los problemas son más llevaderos cuando tenemos con quién compartirlos, pero a veces es muy gratificante parar las máquinas y escucharnos a nosotros mismos.

Como en la mayoría de los aspectos de la vida, no apreciamos las cosas o a las personas hasta que las perdemos. Muchas veces ignoramos lo felices que somos con lo que tenemos y buscamos relaciones más satisfactorias, nuevos paisajes, mejores trabajos y, al final, de tanto buscar y correr, olvidamos lo que tenemos más cerca. Hay que cuidar lo que tenemos para que dure, porque la soledad no deseada destruye a las personas y las convierte en lo que no son.

Si estás leyendo esto, ten en cuenta las fechas en las que estamos y que dentro de poco será Navidad, que en realidad es la época del año más triste para las personas que están solas. Si conoces a alguna persona que esté sola, comparte un momento de tu vida; a ti no te va a costar nada y a esa persona le vas a dar un momento de felicidad que te agradecerá toda su vida y también te hará sentirte una buena persona. Te aseguro que no hay mejor sensación en el mundo.

Me gustaría hablaros de una novela que leí hace tiempo y cuyo autor falleció en 2020, me refiero a Carlos Ruiz ZafónLa sombra del viento, con quince millones de ejemplares vendidos y ganadora de numerosos premios, está considerada como una de las mejores novelas de los últimos veinticinco años. Forma parte de la saga de los libros olvidados.

En la Barcelona de posguerra, un joven llamado Daniel Sempere descubre un libro titulado La sombra del viento en el misterioso "Cementerio de los Libros Olvidados". Fascinado por la obra y su autor, Julián Carax, Daniel se embarca en una investigación para conocer más sobre Carax y su historia. Sin embargo, a medida que ahonda en el misterio, descubre que alguien está eliminando todas las copias de los libros de Carax. Daniel se encuentra enredado en una trama de secretos, pasiones y tragedias que han marcado la vida del enigmático autor. El relato se despliega con intriga, romance y elementos góticos, a medida que Daniel y sus amigos descubren que sus propias vidas están entrelazadas con la historia oculta de Carax.

domingo, 15 de diciembre de 2024

HIPÓCRITAS

Cuando alguien comienza una conversación o una frase diciendo: «Si yo hubiese...» o «Si yo hubiera...» acompañado a continuación de una lección magistral sobre lo bien que él habría hecho, siento que tengo otro hipócrita delante de mí. Normalmente, este inicio de frase no se emplea para cosas baladíes; suele ser para cosas con importancia, cosas que de haberse hecho de otra manera hubiesen cambiado la vida o las circunstancias de muchas personas. Lo que está claro, es que la persona que inicia la conversación con esas palabras, ya conoce lo que pasó antes y después de que el suceso desatara todas sus consecuencias.

Ya he hablado alguna otra vez de lo famosa que se está haciendo la posverdad. Simplemente su definición: «Distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales», comparada con la definición de hipocresía: «embustero, farsante, mentiroso, falsario, falso, impostor...» nos da una idea de la proximidad a la hipocresía de los que emplean la posverdad para justificar su actitud y su ego.

Me parece absurdo emplear el pretérito imperfecto de subjuntivo del verbo haber para decir que alguien, sin conocer lo que conoce después de suceder un hecho “x”, habría actuado de otra manera a como lo hizo alguien que cometió un error. Cada vez que alguien emplea estos términos para posicionarse por encima de otra persona o considerarse mejor, siento un rechazo absoluto hacia él o ella. Entre otras cosas porque es algo que nunca se podrá comprobar, el tiempo solo transcurre en una dirección, nadie vuelve a nacer, nadie puede ponerse en un momento del tiempo que ya ha sucedido. Afirmar que en ese momento y lugar se hubiese actuado de otra manera es una falacia vacía de verdad, ya que nunca se podrá comprobar. Pero hay personas que, cuando alguien se expresa en estos términos, se les cae la baba mirando y asienten con la cabeza, sin darse cuenta de que es como un truco de magia en el que el mago te entretiene moviendo una mano para hacer el truco con la otra.

Es importante aprender de los errores, aún a sabiendas que somos capaces de repetir nuestros errores varias veces hasta que aprendemos, son muy pocos los que tropiezan en una misma piedra una sola vez, a no ser que la piedra sea grande y el dolor dure. Nos falta humildad para reconocer que somos como los demás, ni mejores, ni peores, que cuando nos pinchan sangramos y cuando nos golpeamos nos duele, que tenemos despistes, que después de hacer algo cien veces descubrimos que lo estábamos haciendo mal. Que alguna vez en la vida hemos dicho eso de: «Los experimentos con gaseosa» para seguir haciendo una cosa de la misma forma que la hemos hecho siempre, porque nos da pereza cambiar.

Si queréis que la gente os aprecie, no digáis «Sí yo hubiese hecho esto, yo habría...». Hay que aprender a poneros en el lugar de los demás, puede que lleguéis a la misma conclusión, pero dando margen a la situación. Ayudar al que comete el error a enmendarlo y dar la oportunidad de que asuma sus errores y mejore como persona. Si después no aprende o no quiere hacerlo, no insistáis hay quién no quiere aprender o mejorar, pero no por eso hay que ponerles en público escarnio.

Ahora toca hablar de libros, y hoy no voy a hablar de mi última lectura, ni de algún libro que me ha dejado huella. Hoy os hago una pregunta ¿Cómo elegís vuestro siguiente libro? ¿Dejáis que la portada os llame la atención? ¿Buscáis un tema concreto? ¿Tenéis un escritor favorito? Yo os cuento la mía. En primer lugar hay escritores que siempre me han gustado y con ellos lo tengo fácil, aunque a veces me han dado algún disgusto, pero enseguida les he perdonado. El título es lo primero que me llama la atención, pero fundamentalmente leo la contraportada en busca de una historia que me atraiga. Me gusta la aventura, la novela histórica, aunque también depende de mi estado de ánimo para elegir mi siguiente lectura. Sobre todo quiero algo que me entretenga y me divierta, para mí es muy importante leer y dejarme llevar y traer por ese mundo que el autor crea para mí. Me gusta leer con calma, deteniéndome en las frases que para mí tienen algún significado, a veces incluso las escribo para recordarlas. Mi lectura comienza unas veces antes de ponerme a escribir, y otras después de hacerlo.

domingo, 8 de diciembre de 2024

DISCUTIR POR DISCUTIR

Los españoles somos muy apasionados, como todos los mediterráneos. La discusión es una de las grandes aficiones que nos llevan a defender nuestras ideas con vehemencia y hasta el límite de lo que podría empezar a considerarse ya una pelea. Pero, ¿Qué puedo yo sacar de bueno o de malo de una discusión? Mi padre me contaba muchas veces una especie de chiste para mostrarme su forma de pensar sobre las discusiones:

—Buenas, don Andrés, ¿Cómo ha llegado usted tan bien a los noventa y cinco años?

—Por no discutir.

—Hombre, no será por eso.

—Pues no será.


Y es que cuanto mayor te haces, menos ganas tienes de perder el tiempo en discusiones que no te llevan a ninguna parte. Las discusiones yo las clasifico en tres tipos: las que tienen como base algo físico y real, cosas que se pueden tocar; las discusiones sobre algo abstracto, como puede ser un sentimiento o una idea; y, por último, las que son sobre el sentimiento que nos produce algo físico, como por ejemplo un objeto fetiche o un amuleto, que lo puedes querer o lo puedes odiar, o simplemente, te puede importar un pimiento.

Discutir sobre algo físico y tangible tiene la ventaja de que sus características se pueden demostrar. Puedes tener una opinión de su utilidad, de su beneficio, o no conocerlo en absoluto, pero sus propiedades son las que son, aunque no te gusten. Posicionarse en una idea sin escuchar a tu interlocutor para defender tu posición dará una idea de tu estupidez a los cinco minutos de empezar esta discusión. Un martillo es un martillo, sirve para lo que sirve. ¿Te puedes machacar un dedo o golpear a otra persona? Sí, pero eso no es porque el martillo sea malo, eso es por la persona que usa el martillo. Ojo, hay cosas que chocan la demostración científica con creencias arraigadas como las religiosas, una prueba de ello es la teoría de la evolución. Entonces no valdrá la mera demostración científica. Cuando disponemos de más satélites que nunca, con astronautas que han viajado al espacio y pruebas concluyentes de que la tierra es redonda, ahora mismo hay gente que está convencida de que la Tierra es plana. Con ese tipo de personas, y en ese tipo de discusiones, es mejor no entrar.

Discutir sentimientos o cualquier tipo idea abstracta es complicado, principalmente porque el que expone su idea o sentimiento, en la mayoría de las ocasiones, no lo hace para establecer un punto de partida en la discusión que después se pueda modificar. Cuando alguien cercano te dice, por ejemplo, que esa persona es más cariñosa que tú, no espera que tú le demuestres lo contrario. Cualquier cosa que digas servirá para afianzar su convicción de lo que ha expuesto. Porque, ¿Cómo se cuantifica el cariño? ¿Qué es más cariñoso? En este tipo de afirmaciones es mejor hacer que la persona que ha expuesto el punto de partida de la discusión dé una respuesta aclarando lo que espera. Por ejemplo, se le puede preguntar: «¿Cómo crees tú que yo podría ser tan cariñoso como esperas?» Ojo, este tipo de preguntas asertivas son un arma de doble filo, porque el que lo expone puede intentar ponérselo difícil al que escucha, dando argumentos que se alejen de una respuesta sensata. En ese caso, hay que poner límites: «Eso no es lo que puede mejorar mi cariño hacia ti, estás entrando en reproches y acusaciones que no solucionan lo que me has pedido al principio. Cuando estés más calmado/a, retomamos la conversación» y se deja pasar un tiempo antes de volver a ese asunto. Cualquier discusión que se alargue sin que nuestro interlocutor escuche lo que decimos hay que cortarla, porque ya no será una discusión, se convertirá en un juicio donde no se quiere debatir ese tema, por ejemplo se le puede decir: «Llevamos discutiendo un rato dándole vueltas a lo mismo una y otra vez, creo que no vamos a sacar nada nuevo y este tema se ha agotado, no merece la pena que sigamos discutiendo.»

La tercera de las opciones de discusión tiene que ver con cuestiones cuantificables o tangibles que se mezclan con los sentimientos o las creencias, como los amuletos, a los que atribuimos poderes mágicos cuando sus propiedades neutras son fácilmente demostrables. Una pata de conejo, es una pata de conejo, o un muñeco de peluche que te regaló no sé quién, estas cosas no son mágicas y no tienen poder sobre nada, pero a algunas personas les producen unos sentimientos difíciles de discutir. El sentimiento que produce un equipo deportivo al que seguimos desde la infancia, que por mucho que pierda y cometa errores, nunca dejaremos de creer que es el mejor. Siempre tendremos una explicación para sus fallos, pero nunca cederemos en una discusión. Cualquier discusión que entre en estos territorios será tiempo perdido. Solo debemos seguir adelante si no tenemos ningún interés en demostrar nada, solo por diversión; cualquier otro objetivo será vano y sin resultados.

Pero sabiendo esto, a todos nos gusta discutir. A veces incluso defendemos algo en lo que no creemos, simplemente por crear polémica y a sabiendas de que tu argumento no se sostiene. Todos llevamos un tertuliano dentro, todos sabemos de fútbol, de cocina y de cualquier tema que alguien saque, sobre todo en la barra de un bar. Porque somos muy de bares, somos capaces de arreglar todos los problemas del mundo y seríamos unos líderes mundiales que convertirían este planeta en un lugar mucho mejor.

Hoy os voy a hablar de una novela del año 2005, ya lo sé, queréis cosas más actuales, pero soy un poco viejo y me gusta hablar de las cosas que me han apasionado en mi vida. Puedo deciros, que «El guardián de los arcanos» de Paul Sussman os puede hacer pasar unos ratos muy entretenidos con una novela llena de conflictos y esperanza, de aventuras y acción.

Un thriller arqueológico que combina elementos históricos y de misterio. La historia comienza en el año 70 d.C., cuando las legiones romanas del general Tito irrumpen en el templo de Jerusalén, saqueando sus tesoros. Solo un hombre y un objeto escapan al pillaje.

Dos milenios después, el hallazgo del cadáver de un anciano europeo en una necrópolis egipcia y una carta anónima con la fotocopia de un manuscrito medieval indescifrable ponen a un inspector egipcio, una periodista palestina y un policía israelí sobre la pista de un misterio de gran fuerza simbólica que podría desatar una espiral de violencia en Oriente Próximo.

 La trama se desarrolla en varios lugares, incluyendo Palestina, Egipto, Israel, Alemania, Londres y Toulouse, y aborda temas como el conflicto árabe-israelí, la arqueología y la búsqueda de un objeto de gran valor religioso.

domingo, 1 de diciembre de 2024

LA JUVENTUD

La verdad es que a mí me queda lejos esa etapa de la vida, aunque no por ello la he olvidado. A veces la recuerdo como si hubiese sido ayer; otras, sin embargo, el tiempo me nubla parte de los recuerdos que nunca hubiese querido perder. Cuando eres joven te sientes inmortal, piensas que la vida es tan larga que tienes tiempo para hacer todo lo que quieras, y la verdad es que la vida da para mucho, si la sabes aprovechar. Hoy, según veía en las noticias el lamentable espectáculo de los políticos que habitan en nuestras instituciones, cómo se enfrentan en discusiones vanas que no conducen a ninguna solución necesaria para los que deberían proteger, he pensado que la juventud y la madurez son dos partidos enfrentados que pocas personas realmente comprenden.

En la juventud se establece la definición personal y social del ser humano a través de una exploración íntima del individuo. Se aparta del medio familiar y se realiza una búsqueda de pertenencia y sentido de la vida. En los tiempos actuales, esta fase va a dar forma a su carácter, pues los adolescentes son los que van a protagonizar los siguientes cambios culturales. Esperan alcanzar la madurez, exigiendo una reorganización de esquemas psicosociales que les aporten nuevos modelos de autoridad e innovadoras metas de desarrollo. Pero sin las adecuadas condiciones y sin la ayuda y experiencia de un adulto, esta exploración personal y social puede exponer al joven a grandes riesgos y daños para la formación de su personalidad, algo de lo que no todos son conscientes.

Actualmente hay pocas personas maduras que crean en nuestros jóvenes, aunque hace no mucho nos han dado una lección de cátedra en las tristes inundaciones de mi querida Valencia. Han demostrado que tienen unos valores y una solidaridad que ya quisieran muchos de los mayores responsables, sin esperar nada, sin pedir nada, sin darle importancia a un acto tan honesto y lleno de humildad. Seguro que se han hecho algún selfi, seguro que han puesto algo de reguetón para animarse; ¿y qué? En otros tiempos, eran otro tipo de cosas, pero eran tan transgresoras como lo que hacen en la actualidad. El caso es que siempre será la juventud esa época en la que se quiere cambiar el mundo, se siente que la gente mayor no te deja avanzar, que han creado un mundo horrible del que no quieres formar parte, pero ¿sabéis qué es lo peor de todo? Lo peor es que un día se deja de ver de esa manera y la juventud termina por desaparecer y uno se pasa al otro bando.

El otro bando es un bando miserable, donde uno se arrepiente de haber sido un soñador de pelo largo, como decía Serrat, y no haber hecho lo contrario de lo que se ha hecho. Porque la madurez es la época del «y si...», y si hubiese estudiado esto en vez de lo otro, y si hubiese esperado la siguiente oportunidad, y si, y si... Pero nunca estamos conformes con lo que hemos hecho en nuestra juventud y muchas veces es el motivo por el cual pensamos que los jóvenes se van a equivocar como nosotros lo hemos hecho.

Tenemos que buscar el diálogo, hacer que el joven entienda al mayor y el mayor al joven. Debemos dejar de ver con miedo al rival y entender que no somos precisamente eso, rivales. La juventud es donde se da forma a una vida maravillosa que nos puede dar grandes alegrías y placeres, donde tienes fuerzas para levantarte aunque te caigas y donde equivocarse es aprender. Los jóvenes deben fijarse en los mayores y sus errores, y los mayores deben ayudar a los jóvenes a rectificar con sabiduría y darles su más preciado tesoro: la lista de errores que han conseguido sortear en la vida y el recetario de su forma de enmendarlos. Sin la exigencia de que sea de la misma manera, solo aportando información, no exigiendo que copien nuestra forma de seguir adelante. La juventud es maravillosa y el tiempo escaso, cuando eres ya mayor, en todas las batallas hay un perdedor y pero en las celebraciones todos comparten la alegría, no seamos tacaños en esfuerzos para comprendernos.

Me gustaría hablaros de una novela que leí hace tiempo y cuyo autor falleció en 2020, me refiero a Carlos Ruiz ZafónLa sombra del viento, con quince millones de ejemplares vendidos y ganadora de numerosos premios, está considerada como una de las mejores novelas de los últimos veinticinco años. Forma parte de la saga de los libros olvidados.


En la Barcelona de posguerra, un joven llamado Daniel Sempere descubre un libro titulado La sombra del viento en el misterioso "Cementerio de los Libros Olvidados". Fascinado por la obra y su autor, Julián Carax, Daniel se embarca en una investigación para conocer más sobre Carax y su historia. Sin embargo, a medida que ahonda en el misterio, descubre que alguien está eliminando todas las copias de los libros de Carax. Daniel se encuentra enredado en una trama de secretos, pasiones y tragedias que han marcado la vida del enigmático autor. El relato se despliega con intriga, romance y elementos góticos, a medida que Daniel y sus amigos descubren que sus propias vidas están entrelazadas con la historia oculta de Carax.

La perfección es aburrida: El derecho a escribir mal pero con sangre

Vivimos en la era de la síntesis perfecta. Hoy, cualquier persona puede sentarse frente a una pantalla, teclear tres instrucciones y obtener...

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