miércoles, 28 de agosto de 2024
UN PUNTITO DE LOCURA
miércoles, 21 de agosto de 2024
NOSTALGIA
No sé que opinaréis vosotros, pero aunque la nostalgia es un sentimiento entrañable, todo lo que la envuelve puede ser algo negativo para mí. A menudo nos trae recuerdos de todo tipo de lo que hemos pasado, cosas que ya nadie cambiará, ni borrará. Vivir anclado en esos recuerdos es casi tan malo como vivir esperando a que llegue el siguiente suceso de nuestra vida; La siguiente cena con amigos, el siguiente viaje, a que los hijos se hagan mayores, a que se vayan de casa, a que vuelvan alguna vez que estoy muy solo...
Aquí os dejo un interesante artículo de como funciona la nostalgia y por qué somos propensos a ella.
También nos obsesionamos con vivir esperando el siguiente hecho que hemos planeado, siempre estamos esperando a que suceda algo y ponemos toda nuestra mejor ilusión en que ese hecho concreto, va a superar nuestro actual estado de satisfacción. Siempre esperamos poner las cinco malditas estrellas de satisfacción a lo que va a suceder, sin caer en la cuenta de lo felices que somos en determinados momentos de la vida. Esos momentos que sencillamente nos da la cercanía de nuestra pareja o de nuestros hijos, que aunque no estamos haciendo nada especial, podemos disfrutar de la lectura de una buena novela, o de un paseo tranquilo charlando de cosas sin importancia con alguien a quién aprecias. Esos momentos que no hace falta poner cara de idiota o sacar morritos mirando a una cámara, para que después tus conocidos o desconocidos seguidores te den un «me gusta» en las redes asociales. Cada vez intento aprovechar más el presente, porque es el lugar donde habito, no me gusta vivir del pasado, porque el pasado puede ser muy cruel y recordarte cosas que te gustan, pero otras que te pueden atormentar. Y el futuro no es tuyo, el futuro llegará y será como quiera ser él, no como tú quieras que sea. Esta es mi filosofía actual, seguro que mañana lo recordaré con nostalgia.
Ahora voy a hablaros de un libro que habla de muchos libros y que me parece una obra de arte. Este libro ha llegado a tocarme el corazón y me ha hecho vivir momentos de felicidad sin necesidad de echar mano de la nostalgia.
lunes, 12 de agosto de 2024
LOS SENTIMIENTOS
En una de estas conversaciones que teníamos
cada vez más a menudo, gracias a Dios, Felicidad me habló de lo que ella
consideraba el motor del mundo.
—¿Alguna vez, Amadeo, te has parado a pensar, que hay sentimientos en las personas que son los que hacen que el mundo sea bueno o sea malo? Y además, en algunos casos, son los mismos sentimientos. —estábamos bebiendo una cerveza (sin alcohol) en el jardín.
—Yo creo que para que
el mundo sea bueno, tiene que haber buenos sentimientos, y unos buenos
sentimientos no pueden ser el origen de nada malo.
—¿El amor es bueno?
—Sí.
—Pero hay quién mata
por amor.
—Joder, Felicidad, eso
para mí ya no es amor.
—El amor genera pasión
y la pasión puede encender la llama del cariño, las caricias, el respeto, la
devoción, pero cuando un amor es despechado, a veces también se convierte en
ira, venganza, odio, violencia, celos, desprecio.
—Sí, reconozco que se
puede pasar de un sentimiento que debería ser lo mejor de cada persona, a ser un
sentimiento por el que se cometen actos que generan otros sentimientos como la
vergüenza, el odio y el asco. De hecho, cuando alguien comete un crimen, «por
amor», normalmente luego se intentan quitar la vida. Es algo que no me entra en
la cabeza, muy loco se tiene que volver uno para trasformar tu amor en odio y
venganza.
—Ya, pero no me refiero solo al amor, que es quizás el más complejo, porque puede ser fuente de bondad o de maldad. Hay otros sentimientos que hacen del mundo una maravilla o un verdadero desastre. En el primer caso está la curiosidad, que hace que una persona busque un remedio a un problema, observando a los demás. —la interrumpí.
—La curiosidad de la vecina
no diría yo que nos vaya a erradicar el hambre del mundo…
—Eso no es curiosidad
y lo sabes, si te estoy aburriendo lo dices y hablamos de otra cosa.
—Perdona, quería saber
si todavía conservas esa preciosa sonrisa de la que me enamoré hace más de
cuarenta años. Pero me lo tomo en serio, perdona. Además, la curiosidad no lo
considero un sentimiento, al menos eso pienso yo.
—Pero hay otros
sentimientos que, aunque son un mecanismo de protección de nuestro cerebro,
termina por hacernos cometer verdaderas barbaridades, como por ejemplo el
miedo.
—Yo creo que hay dos
miedos.
—¿Sí? ¿Cuales?
—El miedo racional, o
con un fundamento de algo peligroso, y el miedo irracional a algo que no
conocemos y no nos interesa conocer. Cuantas veces se ha prejuzgado a alguien
por pertenecer a un colectivo «X» sin darle la oportunidad de demostrar que es
una buena persona.
—Al final me vas a dar
la razón en lo primero que te he dicho.
—Yo a usted le daré la
razón siempre, aunque no la tenga.
Me eché a reír, pero
Felicidad frunció el ceño. Cuando hace eso me acojona y se me cortó la risa de
golpe.
—Bueno, solo cuando la
tienes cariño.
—Si, hay sentimientos
que pueden ser buenos y malos a la vez, aunque hay otros que, aunque los
intentemos disfrazar, nunca serán unos sentimientos buenos.
—A ver, dime uno, por
ejemplo.
—La envidia. No hay
cosa que me parezca más hipócrita, que alguien cuando te dice eso de «qué envidia
me das, pero envidia sana, de la buena». Vete a tomar por culo, envidia sana,
en el fondo cuando te dicen eso se les están retorciendo las tripas y si
pudiesen quitarte lo que provoca su envidia o que te saliese mal, se alegrarían
como unas hienas.
—Sí, la verdad es que
ese sentimiento nunca puede ser un buen sentimiento, si no te alegras de las
cosas buenas que les pasa a las personas que aprecias, mejor es que te calles,
porque realmente no hay una envidia buena y otra mala. Yo también estoy
pensando en otro sentimiento que sea todo lo contrario a lo que estamos
hablando, quizás sea un mal sentimiento, pero cuando lo sufres es porque queda
algo de humanidad en ti, me refiero a la culpa.
—Cuidado, la culpa es
muy peligrosa, la culpa en sí puede atormentar al que la sufre, porque es
consciente que ha obrado mal, o simplemente no ha hecho lo que debía hacer,
pero no todo el mundo siente la culpa, los psicópatas no conocen ese
sentimiento.
—No hace falta ser
psicópata, todos intentamos apartarla de nuestras cabezas y además es un
sentimiento lanzable, me explico, si puedes cargar a otro tu culpa o
responsabilidad, la mayoría de las personas no lo duda. A veces no
públicamente, sin hacerlo o decirlo, solo en tú interior, simplemente para no
aguantar esa pesada carga sobre tus hombros.
—Además, ése es un sentimiento
tan poderoso, que termina por convertirse en otros sentimientos que pueden
cambiar una relación, o la vida de los que la sufren. Puede convertirse en odio
a los demás o peor aún, a uno mismo, hasta tal punto de ser incapaz de mirarte a
los ojos frente al espejo. Puede convertirte en una persona mezquina y
envidiosa de la gente que simplemente es feliz, cuando la culpa contagia a
alguien ya no encuentra la paz en su ser.
—Entonces, ¿Cuál es
para ti el peor sentimiento? Y ¿Cuál es el mejor? Yo lo tengo fácil en el mejor
sentimiento, lo pronuncio a diario varias veces, para mí el mejor es la
felicidad, ¿verdad, Felicidad?
—Qué tonto que eres,
aunque en eso estoy de acuerdo contigo, la felicidad es un sentimiento que rara
vez enturbia nada o se transforma en otro sentimiento. Es un sentimiento
efímero y escaso, o al menos a mí no me ha acompañado en largos periodos de mi
vida. Pero me gustaría poder disfrutar de ese sentimiento con más continuidad.
—Vamos, que no eres feliz conmigo, voy a sentirme «culpable» de que no seas feliz. —Felicidad me miró y me regaló una sonrisa tímida.
—No es por ti, no es
necesario que te sientas culpable, es la vida, a veces me siento como un muñeco
vapuleado en brazos del destino.
—La verdad es que
siempre estamos pensando en lo bonito que será todo cuando nos jubilemos, y
cuando llega ese día, nos damos cuenta de que hemos desperdiciado mucho de
nuestro maravilloso y escaso tiempo en posponer cosas para este momento. La
vida hay que vivirla por días o mejor por horas, hay que aprender a perdonar y
a perdonarte, a quitar dramatismo del día a día haciendo montañas de pequeños
granos de arena, dejando pasar las oportunidades de amar, de sentir, de
acariciar, de respetar.
—Simplemente la
felicidad es la kyawthuita de los sentimientos.
—¿La tita… qué?
—La kyawthuita, es el
mineral más raro y escaso del mundo, lo he leído en el móvil.
—¿Qué buscas en tu móvil
para que te salgan esas cosas?, me estás empezando a preocupar.
—Busco la felicidad. —nos reímos los dos.
—Pues buscas en el lugar equivocado.
Hay quien se pasa la vida entera buscando la felicidad, y muchos no la encuentran porque la buscan en el lugar equivocado. La felicidad no es un reportaje fotográfico en que sales riendo en diez fotos del Facebook, la felicidad no puedes esperar a que nadie te la regale, la felicidad se consigue desde la sinceridad hacia ti mismo. No puedes parecerte a nadie, tienes que descubrir qué es lo que realmente quieres ser, y con quién quieres estar y con esto debes tener cuidado, porque para conseguir tu felicidad nunca debes hacer a nadie infeliz. La felicidad no se encuentra en un estante y ni se compra cuarto y mitad, y a veces para ser feliz tienes que renunciar a lo que te ata a tu presente o a tu pasado.
Leed, leed malditos, que el conocimiento está en los libros.
miércoles, 7 de agosto de 2024
UNA VIDA POR DELANTE
Confieso que he dejado de leer para aprender, aunque sigo acumulando conocimiento. A mi edad ya me da un poco igual aprender o no, pero me encanta viajar con un buen libro, al que solo pido que cuando acaricio sus páginas me convierta en alguien distinto a lo que soy a diario; un viejoven cascarrabias.
Todavía recuerdo cuando tenía toda la vida por delante y pensaba que sería inmortal, que el tiempo es algo que se puede derrochar y malgastar en cualquier estupidez que se te pueda ocurrir. Añoro esa forma de pensar y no recomiendo a ningún joven que prescinda de ella, porque eso te da las mayores alegrías que recibes en la vida. Sí, hay que pensar en el futuro y crear la base de lo que va a mantenerte durante tu corta vida, pero eso no debe ser una obsesión.
Yo a los jóvenes les recomiendo que primero sean capaces de identificar lo que realmente les gusta, sea lo que sea, y que busquen la forma de vivir de ello. En nuestra España querida, la mayor satisfacción para un padre es que su hijo sea funcionario, porque así tendrá la vida solucionada. En cambio en el resto del mundo se enseña a los jóvenes a emprender, a vivir de sus sueños, a crea su modo de vida, a montar su propia empresa y eso es muy duro, pero casi siempre es también muy apasionante.
Para que una idea se convierta en un gran negocio tienen que unirse dos circunstancias esenciales: Pasión y Talento. El ser apasionado te hace aprender e insistir en tu idea, te hace perseguir la perfección, que no trascurra el tiempo cuando trabajas, que siempre tengas esa sonrisa tonta que muestra la calidad de tu trabajo. Por otro lado, si a la pasión la acompaña el talento, la alquimia es perfecta y su resultado crea vidas de novela y vivir en un verdadero sueño como decía Calderón de la Barca.
Hoy os voy a hablar del libro que me ha hecho corto un espacio de tiempo, un libro de Arturo Pérez Reverte «EL PROBLEMA FINAL». Se trata de una novela en la que sucede un primer crimen disfrazado de suicidio, todo sucede en un hotel de una isla incomunicada por el mal tiempo. Se sucederán más crímenes y para resolverlos recurrirán a un actor en decadencia alojado en el hotel. Es un actor que ha interpretado casi todas las películas de Sherlock Holmes. No os voy a dar más pistas, solo decir que, es de esas novelas que cuando llega la hora de cenar y mi mujer me dice que la acompañe a la cocina, le digo eso de —dos páginas más y lo dejo—, pero a la media hora no he sido capaz de despegar la vista del libro.
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