miércoles, 7 de agosto de 2024

UNA VIDA POR DELANTE

Confieso que he dejado de leer para aprender, aunque sigo acumulando conocimiento. A mi edad ya me da un poco igual aprender o no, pero me encanta viajar con un buen libro, al que solo pido que cuando acaricio sus páginas me convierta en alguien distinto a lo que soy a diario; un viejoven cascarrabias.

Todavía recuerdo cuando tenía toda la vida por delante y pensaba que sería inmortal, que el tiempo es algo que se puede derrochar y malgastar en cualquier estupidez que se te pueda ocurrir. Añoro esa forma de pensar y no recomiendo a ningún joven que prescinda de ella, porque eso te da las mayores alegrías que recibes en la vida. Sí, hay que pensar en el futuro y crear la base de lo que va a mantenerte durante tu corta vida, pero eso no debe ser una obsesión.

Yo a los jóvenes les recomiendo que primero sean capaces de identificar lo que realmente les gusta, sea lo que sea, y que busquen la forma de vivir de ello. En nuestra España querida, la mayor satisfacción para un padre es que su hijo sea funcionario, porque así tendrá la vida solucionada. En cambio en el resto del mundo se enseña a los jóvenes a emprender, a vivir de sus sueños, a crea su modo de vida, a montar su propia empresa y eso es muy duro, pero casi siempre es también muy apasionante.

Para que una idea se convierta en un gran negocio tienen que unirse dos circunstancias esenciales: Pasión y Talento. El ser apasionado te hace aprender e insistir en tu idea, te hace perseguir la perfección, que no trascurra el tiempo cuando trabajas, que siempre tengas esa sonrisa tonta que muestra la calidad de tu trabajo. Por otro lado, si a la pasión la acompaña el talento, la alquimia es perfecta y su resultado crea vidas de novela y vivir en un verdadero sueño como decía Calderón de la Barca.

Hoy os voy a hablar del libro que me ha hecho corto un espacio de tiempo, un libro de Arturo Pérez Reverte «EL PROBLEMA FINAL». Se trata de una novela en la que sucede un primer crimen disfrazado de suicidio, todo sucede en un hotel de una isla incomunicada por el mal tiempo. Se sucederán más crímenes y para resolverlos recurrirán a un actor en decadencia alojado en el hotel. Es un actor que ha interpretado casi todas las películas de Sherlock Holmes. No os voy a dar más pistas, solo decir que, es de esas novelas que cuando llega la hora de cenar y mi mujer me dice que la acompañe a la cocina, le digo eso de —dos páginas más y lo dejo—, pero a la media hora no he sido capaz de despegar la vista del libro.


Leed, leed malditos, que el conocimiento está en los libros...

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