miércoles, 4 de septiembre de 2024

LA VERDAD

La verdad tiene tantos puntos de vista como habitantes tiene este planeta, a veces incluso muchos más. La verdad no es algo inmutable, ya que dependiendo de nuestro punto de vista podemos razonar nuestra respuesta y ser tan cierta como otra cualquiera, lo malo es que defendemos a capa y espada, no la verdad, si no nuestro punto de vista, sin entender que puede haber personas con distintas sensibilidades y criterios.


Todos porfiamos y debatimos nuestro criterio, pero somos incapaces de escuchar a nuestro interlocutor. A veces, cuando hablo con ciertas personas y observo su expresión mientras les cuento algo en lo que yo creo, solo veo a alguien cargando la escopeta de «SU» verdad, y como rebota en su cabeza: «habla chucho que no te escucho».

La verdad no es universal, alguien puede ver solo una parte de un todo y su verdad ser algo reducido, pero cierto. Más de una persona puede estar hablando de una misma cosa o situación, con argumentos distintos, siendo todos ciertos. El problema no son los puntos de vista, el problema es que muchas veces somos incapaces de compartir nuestra parte del todo, para construir la imagen completa de la verdad.

En ocasiones me pregunto, porqué nos empeñamos en demostrar a los que nos escuchan, que lo que yo digo es para mí la única verdad. Quizás eso sea un error difícil de asumir, porque una vez que los demás dan por cierto como única verdad la que tú has postulado, cuando alguien muestre otra verdad, con todo el aplomo de su lógica y su parte de verdadera, habrás perdido tu credibilidad, y cuando eso se pierde, ya será muy difícil de recuperar.

Hay corrientes que diferencian entre la verdad científica, basada en métodos científicos, que se pueden demostrar por la observación y la experimentación, y la verdad filosófica, que puede definirse como el conjunto de reflexiones sobre la esencia, las causas o sus efectos, sobre todo en relación con la naturaleza y el ser humano. No son antagonistas, y yo pienso, que la una apoya a la otra. Pero lo que realmente me importa, con respecto a la verdad, es poder dialogar con una persona que aunque defienda su verdad, sea capaz de escuchar la mía y ponerse en mi lugar. De la misma manera, cada día intento ser yo el que vaya al terreno del otro a ver su verdad e intentar comprenderla.

Aquí os dejo un enlace a un ensayo de la Universidad de Navarra, titulado: «La búsqueda de la verdad: filosofía y ciencias en Carlos Vaz Ferreira» de Paloma Pérez Ilzarbe. La primera frase es la que me ha impulsado a leer:

«Enseñar a ignorar, si esto se toma sin paradoja, es tan importante como enseñar a saber»

https://www.unav.edu/web/ciencia-razon-y-fe/busqueda-verdad-carlos-vaz-ferreira

Hoy voy a hablaros de una novela del año 2006 que hace poco releí, me parece una novela valiente y apasionada, con una maestría digna del gran historiador que la escribe Alfonso Mateo Sagasta la novela se llama «El gabinete de las maravillas». Solo os voy a contar que es una novela histórica que nos lleva a la época de Cervantes y en ella se trata de resolver el asesinato del archivero del marqués de Hornacho, el cual tiene una deformación sobre la sien derecha, un cuerno que da dos vueltas sobre sí mismo como el de un carnero. La novela te enganchará seguro y disfrutarás desde la primera página hasta la última.


Leed, leed malditos, que el conocimiento está en los libros.


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