El miedo es uno de los sentimientos que la mayoría de las personas hemos sufrido alguna vez, es una emoción de las que se pueden considerar como básicas o primarias, y que hasta el más valiente siente de vez en cuando. Además, gracias a esta emoción, podemos defendernos de ciertos peligros y así valorar el riesgo que estamos dispuestos a asumir.
En primer lugar deberíamos saber que es el miedo, su definición científica: Es una emoción básica y natural, que se caracteriza por experimentar sensaciones desagradables y relativamente intensas ante la percepción de un peligro o daño, ya sea real o imaginario. Se trata de una reacción de alerta producida por nuestro sistema nervioso central, ante un estímulo potencialmente amenazante, y este sentimiento es adaptativo, ya que nos predispone a nuestra preparación ante una situación de riesgo.
Decir también que este sentimiento, no es exclusivo del ser humano, también sienten miedo otros animales, la diferencia es que nosotros no solo sentimos miedo ante un peligro físico, como pueda ser un accidente, una tormenta o una explosión. Aquí radica el gran problema actual del miedo en nuestra sociedad, nosotros podemos sentir miedo al rechazo, a la soledad, al ridículo, a la marginalidad dentro de las estructuras establecidas, etcétera.
El miedo provoca que muchas personas activen mecanismos de defensa ante este estímulo, que les apartan todavía más de la sociedad en la que quieren encajar. Además, la reacción desmesurada ante un estímulo, muchas veces provoca que los síntomas nos provoquen peores consecuencias que el peligro o daño del que nos protegen.
Hay quién piensa que existen personas valientes que no sienten miedo, pero eso es falso, salvo los que padecen una enfermedad llamada mal de Urbach-Wiethe o lipoidoproteinosis, a los cuales la enfermedad les destruye la amígdala, provocando que no experimenten ningún sentimiento parecido al miedo. Para el resto de los mortales, el ser más o menos valiente, supone el saber controlar las emociones de manera más contundente que otras, dando la apariencia de no sentir miedo, pero sí que lo sienten. Hay quien se prepara para las situaciones de mayor riesgo y estrés de forma que cuando las sufren, aunque sienten miedo, saben como sobreponerse. Me refiero a profesionales como policías, bomberos, militares, mineros, electricistas de alta tensión...
Los síntomas del miedo pueden ser de tres tipos: físicos, cognitivos y emocionales. Cuando estos síntomas se reflejan de manera exagerada y disfuncional, se convierten en fobias que provocan una verdadera enfermedad del miedo en las personas.
Cuando esto sucede es necesario ponerse en manos de un profesional de la psicología que pueda encauzar nuestros sentimientos y mitigar los factores de defensa desproporcionados. De no ir a un especialista de la salud mental, el problema no desaparecerá por si solo, si no todo lo contrario, será cada vez más exagerado y terminará por impedir un desarrollo normal de la actividad social del individuo.
Bueno, por hoy ya vale de pasar miedo. Hoy os voy a hablar de la última novela que he leído, «La novela olvidada en la casa del ingeniero» de Soledad Puértolas, Esta novela es una narración de una narradora, me explico, se encuentra una novela perdida en un desván, que no se sabe si es cierta o una novela olvidada y un escritor la reescribe. Es una novela entretenida, con un argumento que te hace pasar un buen rato, yo la he disfrutado, pero es cortita y me ha durado poco.



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