miércoles, 18 de septiembre de 2024

LA CULPA

Ay la culpa, cómo pesa la jodía... menos mal que en casi todos mis errores siempre encuentro un culpable. Buscar y encontrar el culpable de todos nuestros males, es como barrer y meter la basura debajo de la alfombra, no sirve para nada, pero al mirar nos queda muy bonito. Lo malo es que si hacemos eso todos los días, al final se notan los bultos debajo de la alfombra y terminan por salir y llenarlo todo de nuestra porquería de mucho tiempo atrás.


No hay nada que pueda atormentarnos más que llevar el peso de algo que consideremos que es por nuestra culpa. Da igual que nos hayan perdonado, da igual que nadie más lo sepa, da igual que busquemos un porqué, si nosotros en nuestro fuero interno nos sentimos culpables, esa carga nos pesará sobre nuestros hombros durante toda la vida.

La culpa casi siempre es un mal sentimiento, algo que nos produce cambios en nuestro estado, incluido nuestro estado físico, nos hace alejarnos de personas a las que apreciamos, por el simple hecho de pensar que ellas nos señalan como culpables de algo. Nos da vergüenza hablar de ello, nos deja sin fuerzas y abatidos en la mayoría de las ocasiones, nos produce pensamientos recurrentes que nos desafían y perdemos la perspectiva de la realidad, porque muchas veces exageramos nuestra culpa.

Pero por otro lado, hay situaciones en las que nos reprime para no cometer ciertas acciones reprobables, con el pretexto de: «Sí yo hiciese eso, me sentiría culpable toda la vida» y de esta forma también obra algún beneficio ese sentimiento con nosotros. Este sentimiento, es tan poderoso, que necesita que nos podamos sobreponer a él y hablar sinceramente de nuestras culpas, de nada sirve sentir vergüenza de lo que hemos hecho, porque esa vergüenza nos va a impedir seguir adelante.


Muchas veces llegamos a cometer ciertos actos, no por nuestra voluntad, sino porque era lo que tocaba, o nos vemos en situaciones que nosotros no buscamos y una decisión rápida, nos lleva a un error y su consiguiente culpa. Nadie es infalible, a veces después de cometer un error, nosotros mismos nos exigimos mucho más de lo que los demás esperan de nosotros. Otras veces, tenemos en cuenta la opinión de un mero espectador que no sabe nada de nosotros ni de cómo hemos llegado a esa situación y esas valoraciones tenemos que rechazarlas abiertamente, porque de no hacerlo, nos veremos totalmente enfangados por opiniones que no tienen validez ni para nosotros, ni para llegar a una solución de un conflicto o problema.

Permitirme que os hable de uno de mis escritores favoritos, Lorenzo Silva, no he leído todos sus libros, pero casi. Unos me han gustado más y otros menos, pero hoy os hablo de una de sus novelas protagonizadas por Belilacqua, que empezó siendo un sargento de la guardia civil en «El lejano país de los estanques» (1998) y en la que os voy a hablar ya es un subteniente con mucha experiencia, le acompaña su inseparable sargento primero Chamorro, que también empezó con él, siendo una inexperta agente de la guardia civil.



La novela de la que os hablo se llama «Donde los escorpiones» (2016). Esta novela transcurre en la base española en Herat, en ella se ha cometido un crimen que le encargan resolver. En esa base ha aparecido un sargento de infantería degollado con un cuchillo tradicional afgano, lo que apunta a una infiltración de los talibanes, pero la trama da varios giros bajo la magistral pluma de su autor. No voy a contaros más, tenéis que leer ésta o cualquier otra de esta serie de novelas, seguro que os engancha y termináis leyendo todas.

Leed, leed malditos, que el conocimiento está en los libros.

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