Confieso que tengo una edad, si, una edad de esas en las que ya estás en retirada de muchas cosas. Esa edad en la que después de una despedida de tus compañeros, llegas con una caja de cartón a tu casa y tienes que plantearte como quieres terminar tu vida en este mundo acelerado. Bueno, acelerado hasta este día, porque a partir de él, se produce un frenazo en seco.
La primera urgencia suele ser, revisar en tu memoria las cosas que siempre has querido hacer y quieres recuperarlas a toda costa, pero ahí la vida te suele dar una somanta de palos, sobre todo, cuando te pones unos patines, te vas a un parque a hacer el ridículo y terminas en las urgencias del hospital más próximo.
Yo he descubierto dos placeres que me están ayudando a frenar al quinceañero que llevo dentro, la primera es la lectura, siempre me ha gustado leer, pero he tenido poco tiempo aunque bien aprovechado. Pero ahora, nada me da más placer que poder leer un buen libro sin prisas, relamiendo las palabras y las páginas.
Y ahora me he lanzado a escribir, he descubierto el placer de crear historias, el placer de poder hacer que lo que antes soñaba ahora lo escribo. Pongo trocitos de mí, y trocitos de otros y partes de lo que he vivido, y de lo que he visto vivir. Me divierte conducir el tren en el que monta otro y poder bajarme donde quiero. Conseguir viajar desde mi sillón y que alguien cuando lo lea pueda viajar conmigo.
En este Blog comentaré los libros que voy leyendo y también los que escribo. No hay mayor felicidad que poder servir de ayuda al que quiere escoger un libro, porque es algo tan personal que roza el sentimiento religioso. Porque cada uno escoge su siguiente libro de una forma diferente. Hay quién busca directamente a sus autores favoritos, hay quien busca un tema concreto, los hay que llegan a una librería con el único requisito de que encuentre una historia que le atraiga o la recomendación de un amigo. Cualquier sistema vale y todos son buenos.
Yo nunca recomiendo libros, porque eso es algo que depende del gusto de cada cual, yo puedo comentar porqué me ha gustado un libro, o cual es el desarrollo de su historia, pero cada cual debe elegir su lectura. Cada libro que leemos nos deja una muesca en nuestra imaginación y la misma historia leída por dos personas, puede ser interpretada de manera muy distinta. Pero si me gusta hablar de libros, de los que escriben otros y de los que escribo yo, por eso he creado este Blog.
Hace poco leí «Un oscuro mes de octubre» de Juan Urquiza, es una estupenda novela. Muy bien desarrollada y llevada. Narra las vivencias de unos chavales que se convierten en hombres antes de tiempo durante la revuelta minera de Asturias de octubre de 1934.
Retrata en esta novela la dureza de la gente de la mina y como su vida pasaba rápidamente del juego al trabajo y lo corta que era la vida entonces. Desgrana los conflictos mineros y lo difícil que resultaba posicionarse de parte de un bando u otro. Como un accidente puede convertir a un amigo en un enemigo y lo duro del rencor y sus consecuencias.
Leed, leed malditos, que el conocimiento está en los libros...

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