domingo, 18 de enero de 2026

¿Qué es la Felicidad Hoy?

El concepto moderno de felicidad ha evolucionado mucho. Ya no se trata solo de la alegría constante (un ideal irreal e incluso, peligroso), sino de la satisfacción profunda con la vida a pesar de sus inevitables altibajos.

Mucha gente cree que ser feliz significa estar alegre, sin preocupaciones y sonriendo todo el tiempo. Este es un mito promovido a menudo por la publicidad y las redes sociales. El problema es que, al perseguir un estado constante de euforia, nos frustramos y nos sentimos «defectuosos» cuando experimentamos tristeza, aburrimiento o ansiedad. Esto nos lleva a una paradoja: la búsqueda obsesiva de la felicidad nos hace más infelices. Piensa en la gente que se siente culpable por no estar «disfrutando lo suficiente» en unas vacaciones perfectas. La vida real es una mezcla de experiencias, no un filtro de Instagram perpetuo.

Este enfoque, popularizado por algunos movimientos de autoayuda, sugiere que tienes el control total de tu estado emocional. Decidir ser feliz implica enfocarse conscientemente en lo positivo, practicar la gratitud y reinterpretar los eventos negativos de forma constructiva. Es cierto que elegir nuestra actitud y nuestro foco mental es una de las herramientas más poderosas que tenemos. Esto suena bonito, pero también puede ser injusto, porque no siempre depende solo de nosotros, no siempre podemos decidir sentirnos felices al instante, especialmente ante pérdidas o traumas.

La felicidad duradera (o bienestar) no es un sentimiento, sino una consecuencia de llevar una vida con propósito. Vivir de acuerdo a tus valores esenciales (honestidad, familia, creatividad, servicio, aprendizaje, etc.) te da una sensación de plenitud y significado. 

Tendemos a hacer una auditoría de nuestras vidas, sobre todo cuando tienes una edad considerable, y sin prestar atención del porqué de los hechos que juzgamos. Nos obsesionamos con aquello que creemos que ha sido desaprovechado, poniendo el foco en lo negativo, en lugar de centrarnos en lo positivo de nuestras vidas, sin necesidad de compararlas con las de otras personas.

La felicidad no es un estado constante ni una obligación. Es más bien un camino que se construye con decisiones pequeñas y con la coherencia de vivir según lo que realmente importa para ti. Y en ese camino, todas las emociones —las agradables y las incómodas— tienen su lugar.

LIBRO RECOMENDADO


No había leído nada de «Vicente Vallés» hasta ahora, y de igual forma que me gusta como periodista explicando sin pliegues la actualidad, creando historias me ha encantado. Si buscas un thriller que te atrape desde la primera página y te haga pensar en cómo funciona el mundo real detrás de las noticias, «La caza del ejecutor» es una apuesta segura. Es de esos libros que recomendaría a un amigo porque combina acción, intriga y actualidad sin volverse pesado ni técnico.

La historia arranca con un bombazo: Mijaíl Serkin, el jefe de la inteligencia exterior rusa, se fuga con su familia a las Maldivas. Esto no es solo una deserción, es una declaración de guerra encubierta. El mensaje del Kremlin es claro: nadie se escapa.

Justo después, empieza una cadena de asesinatos de gente clave. ¿Quién está detrás? El misterioso "Ejecutor", un tipo sin rostro, entrenado para no dejar ni rastro, que está cumpliendo la venganza del poder ruso.

Los protagonistas, Teresa Fuentes (agente del CNI) y Pablo Perkins (agente de la CIA), son personajes que se sienten humanos, sin el glamour exagerado de James Bond. Se equivocan, dudan, pero también muestran coraje. Eso hace que conectes con ellos y que la tensión de la trama se viva más de cerca. Juntos, estos dos, se tienen que coordinar en la sombra, saltándose las reglas y navegando por un tablero mundial donde las piezas se mueven entre el espionaje, la prensa y la diplomacia. Es una carrera contrarreloj para cazar al Ejecutor antes de que su misión termine de desestabilizar Europa.

Es pura actualidad, Vallés coge el clima político real (las tensiones entre Rusia, la OTAN, y el juego de los servicios secretos) y lo ficciona. Da la sensación de que todo lo que cuenta podría estar pasando ahora mismo en un despacho de Madrid, Langley o Moscú. ¡Es tremendamente creíble!. El ritmo es trepidante, la novela no se anda con rodeos. Va directa al grano. Los capítulos te llevan de una capital a otra, subiendo la tensión sin parar. Es de esos libros que te hacen decir: "Venga, un capítulo más y lo dejo". Teresa y Pablo sientes que son espías profesionales, con experiencia, que tienen que luchar contra un enemigo casi invisible mientras la OTAN está haciendo las mayores maniobras desde la Guerra Fría. La tensión geopolítica se siente en cada página.

Como periodista, Vallés sabe dónde están los secretos y te los enseña: cómo se negocia en las embajadas, cómo se filtra información a la prensa y cómo los intereses de un país pueden ser mucho más oscuros de lo que pensamos. eso sí, te deja pensando si todo lo que cuenta es incluso verdad y este mundo se va a ir a la mierda en dos días y eso produce cierto vértigo.

2 comentarios:

  1. Guillermo, comparto la idea de Felicidad.
    Y gracias por la recomendación del libro. Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario y espero que te guste la novela de Vicente Vallés

      Eliminar

La perfección es aburrida: El derecho a escribir mal pero con sangre

Vivimos en la era de la síntesis perfecta. Hoy, cualquier persona puede sentarse frente a una pantalla, teclear tres instrucciones y obtener...

ÚLTIMAS ENTRADAS